Gestión de centros deportivos y servicios de ocio
Recientes estudios detectan el aumento creciente de la obesidad entre la población infantil. España alcanza uno de los índices europeos más elevados: más del 26% de la población entre 2 y 24 años tiene sobrepeso y un 14% obesidad. Los dos factores determinantes son los malos hábitos alimentarios y el aumento del sedentarismo.
Entre la población infantil y juvenil los cambios en el estilo de vida han sido más bruscos que en el resto de la población. Los niños que hasta hace poco jugaban y corrían, pasan horas sentados frente al televisor, ordenador o videoconsola.
Al mismo tiempo la dieta se ha hecho más rica en grasas saturadas y calorías y más pobre en fibra. La dieta mediterránea brilla por su ausencia y las preferencias de los niños se decantan por la “comida basura”.
El exceso de colesterol malo ya no es un problema exclusivo de los adultos. Las dietas poco equilibradas, la obesidad y el sedentarismo están afectando de pleno a la población infantil. Según los especialistas, un 22% de los niños españoles tiene el colesterol alto, al sobrepasar el nivel de 200 mg/dL (miligramo por decilitro en sangre).
Esta población es la candidata en un futuro a sufrir diabetes y enfermedades cardiovasculares. El Ministerio de Sanidad toma conciencia del problema y lanza una campaña para rebajar la obesidad y sobrepeso en niños y adolescentes, creando la Estrategia para la Nutrición, Actividad Física y Prevención de la Obesidad (NAOS), cuya intención es mejorar los hábitos alimentarios e impulsar la práctica regular de actividad física.
Algunos cambios en el estilo de vida, como seguir una dieta sana y ser físicamente activo, resultan eficaces. Se ha comprobado que los niños de hoy están menos en forma que los de generaciones anteriores debido a la inactividad física. Los niños no comen más sino que se mueven menos.
Por estos motivos los padres tienen que cuidar que la alimentación sea equilibrada y que ayude a reducir los altos niveles de colesterol y motivar a sus hijos para que hagan ejercicio físico de manera continuada, ya que la práctica diaria de deporte, entre otros beneficios, eleva la presencia del colesterol bueno y favorece un crecimiento psíquico-físico armónico y equilibrado.
Todos los deportes son válidos; algunos fomentan más la socialización, otros sirven para ponerse a prueba, logrando un mejor conocimiento de sí mismo y de su entorno, etc. Entre tantas posibilidades… ¡Seguro que no es difícil encontrar nuevas aficiones y amigos en el mundo del deporte y la actividad física!.
(Fuente: Boletín informativo GEDO Enero/Febrero -08)